El proyecto de Propiedad Privada vuelve al Senado el 6 de agosto sin los votos garantizados. Eso fue lo que quedó en claro tras la reunión de hora y media que mantuvieron este miércoles el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y la jefa del bloque oficialista de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, en el Senado, con el objetivo de relanzar una iniciativa que ya acumula cuatro postergaciones.
El encuentro también incluyó al secretario de Transformación del Estado, Maximiliano Fariña; a la secretaria Legal y Técnica, María Ibarzabal Murphy; y a asesores de los senadores Agustín Coto y Nadia Márquez, presidentes de las comisiones que trabajaron el proyecto.
Bullrich informó a los periodistas acreditados en el Senado que Sturzenegger aceptó las reformas incorporadas al texto sobre el tema tierras, con lo cual, según sus palabras, "el 6 de agosto vamos con los cambios que acordamos con los aliados". Uno de los ejes del acuerdo entre senadores libertarios y dialoguistas es la eliminación de restricciones para la venta de tierras a extranjeros, el punto más resistido del proyecto fuera del oficialismo.
Las tensiones internas y los votos que faltan
La senadora señaló que Sturzenegger "tenía algunas dudas respecto a los cambios que habíamos hecho" y explicó que esas modificaciones responden a "una mirada federal del uso de la tierra". Uno de los puntos en cuestión es el margen que se les daría a las provincias para intervenir en la aprobación de ventas a inversores extranjeros, con la posibilidad de que puedan dictar sus propias normas.
El debate que debía realizarse el 16 de julio se levantó y pasó a cuarto intermedio ante la falta de acuerdo interno y la ausencia de algunos aliados que iban a votar a favor. La reunión de este miércoles buscó precisamente mapear qué concesiones serían necesarias para destrabar el proyecto, que ya tiene 15 borradores adicionales pese a que el dictamen fue firmado a fines de mayo.
Entre las dificultades mencionadas figuran los senadores de provincias fronterizas, donde la resistencia a la venta de tierras a extranjeros es más pronunciada. También se mencionó a los dos representantes de Misiones, quienes ya habían incidido en la caída del proyecto de Ficha Limpia.
El traspié de la semana pasada fue adjudicado en parte al clima generado por el partido de la selección argentina ante Inglaterra, cuando la frase "las Malvinas son argentinas" cobró visibilidad pública y condicionó el ambiente político para avanzar con la apertura de la tierra a compradores del exterior. A ese contexto se sumó un cruce entre la vicepresidenta y titular del Senado, Victoria Villarruel, y Bullrich: Villarruel habría manifestado que no era "el momento" para la iniciativa, según información que trascendió pero que no fue confirmada oficialmente.
Con los cambios acordados sobre la mesa y el cuarto intermedio fijado para el 6 de agosto, el Gobierno deberá conseguir en los próximos días las adhesiones que le faltaron hasta ahora, en particular entre los bloques aliados y los senadores de distritos con tierra en disputa.



