Una jubilada de General Madariaga denunció ante la Justicia bonaerense haber sido víctima de una estafa tras creer durante semanas que mantenía conversaciones con el actor Kevin Costner a través de redes sociales. En ese lapso transfirió, en distintas tandas, un total de $3,6 millones, y estuvo a punto de vender su vivienda.
El primer contacto se produjo en mayo, cuando la mujer recibió mensajes de una cuenta de TikTok que se presentaba como perteneciente al actor. Quien estaba del otro lado propuso enseguida continuar la conversación por Zangi, una aplicación de mensajería diseñada para preservar el anonimato: permite crear cuentas sin número de teléfono ni correo electrónico, lo que dificulta rastrear al usuario. A partir de ahí, el contacto se volvió cotidiano y afectivo.
Todavía estamos en eso
El mecanismo del fraude
En algún punto de esas conversaciones, el impostor le propuso a la jubilada asociarse a un supuesto club de fanáticos oficial del actor. Según relató a TN el fiscal a cargo de la causa, Walter Mércuri, fue bajo ese pretexto que la mujer realizó las transferencias que sumaron $3,6 millones.
El plan no se detuvo ahí. El estafador la presionó para que pusiera en venta su casa en General Madariaga, prometiéndole que con ese dinero le conseguiría una propiedad en Santa Marta, California, supuestamente cerca de donde vivía el actor. Ese tramo no llegó a concretarse: la mujer no llegó a vender su vivienda, aunque sí había abonado por el falso carnet de socia.
La estafa se descubrió cuando la víctima encontró en redes sociales testimonios de otras personas que describían situaciones similares, todas vinculadas al mismo perfil de TikTok. Eso la llevó a revisar los datos de la cuenta bancaria receptora de sus transferencias: figuraba radicada en la Ciudad de Buenos Aires, sin ningún vínculo con Costner ni con Estados Unidos. Con esa información, formalizó la denuncia judicial.
La causa quedó a cargo del fiscal Mércuri, quien al ser consultado sobre el avance del expediente indicó que hasta el momento no hay sospechosos identificados. "Todavía estamos en eso", resumió.
El caso ilustra un patrón de fraude conocido como romance scam, en el que los estafadores suplantan la identidad de figuras públicas para construir vínculos afectivos y luego solicitar dinero o bienes. Quienes trabajan en delitos informáticos suelen identificar señales recurrentes: perfiles de celebridades sin verificación oficial que inician contacto espontáneamente, la propuesta de migrar la conversación a plataformas con alto anonimato, solicitudes de dinero a cambio de supuestas membresías o beneficios exclusivos, y presión para liquidar bienes con promesas de recompensas futuras. La posición de la persona o las personas detrás del perfil de TikTok no quedó recogida en las fuentes disponibles al cierre.



