Tres empleados de la Vocería Presidencial declararon esta semana ante el fiscal federal Gerardo Pollicita en la causa por presunto enriquecimiento ilícito contra Manuel Adorni, exjefe de Gabinete. Los testimonios describieron un mecanismo recurrente: los subordinados compraban bienes con sus tarjetas o en efectivo, y Adorni les restituía el dinero en mano, sin comprobantes.
Las declaraciones del miércoles
La primera en presentarse el miércoles fue Gisela Kocsis, secretaria privada de Adorni en la Vocería desde su designación como vocero, con trayectoria en el área de Medios y Comunicación desde 2011. Ante Pollicita confirmó haber gestionado la compra de blanquería y un sommier por $8.183.303 en la tienda Rosen The Store, una partida de almohadas por $400.000 y un lavarropas y un lavavajillas Whirlpool por $3.100.000. Según su declaración, Adorni le devolvía el dinero en efectivo. "Yo me encargaba de las gestiones personales de Adorni", declaró, según fuentes judiciales citadas por distintos medios. La blanquería habría sido entregada en el country Indio Cuá, de Exaltación de la Cruz, propiedad del exfuncionario.
También declaró ese día Luis Enrique Aluju, coordinador de Información de Gobierno de la Subsecretaría de Vocería y Comunicación. Confirmó la compra de dos proyectores marca Epson Home Cinema 2350 4K, valuados en aproximadamente $1.831.795 cada uno, que fueron enviados al departamento privado de Adorni en el barrio porteño de Parque Chacabuco. Según su testimonio, las operaciones se realizaron con sus tarjetas pero a través del usuario de Adorni en Mercado Libre, lo que dejó registro directo del destinatario en la plataforma. Aluju indicó que la razón del préstamo era la confianza personal: describió a Adorni como un amigo de larga data.
Según informó Río Negro, Aluju reveló además que desde hace once años posee una extensión de una tarjeta de crédito cuyo titular sería el propio Adorni. La Dirección General de Asesoramiento Económico y Financiero (DAFI) habría iniciado una auditoría de ese vínculo financiero.
La declaración del lunes
El lunes había declarado Laura Schiuma, directora general de Actividades Presidenciales de la Vocería. Reconoció haber prestado su tarjeta Mastercard a Adorni para la compra de un monitor gamer Samsung Odyssey OLED G8 4K por $2.185.000. Señaló que no sabía de antemano qué se iba a adquirir con la tarjeta, y que cuando llegó el resumen Adorni le reintegró el monto completo en efectivo, sin comprobantes. Según consignó Boga en base a información de Infobae, Schiuma conoce a Adorni desde hace dieciséis años, cuando ambos trabajaban en una concesionaria de Renault, y fue convocada a la Vocería como personal de confianza.
El contexto de la investigación
La causa se inició a partir de sospechas sobre el patrimonio de Adorni y su evolución durante el ejercicio de la función pública. Según datos incorporados al expediente y reportados por La Política Online, el exfuncionario habría gastado $139.110.716 con sus propias tarjetas de crédito entre diciembre de 2023 y los primeros meses de 2026, con promedios mensuales que duplicarían su salario estatal, estimado entre $2,5 y $3,5 millones según el período.
A esa cifra se suman los montos en efectivo investigados por la fiscalía. El contratista Matías Tabar declaró el 4 de mayo como testigo y aportó documentación vinculada a obras de refacción en la vivienda de Indio Cuá. Según sus dichos, Adorni y su esposa, Bettina Angeletti, le habrían pagado 245.929 dólares en efectivo sin respaldo documental por esos trabajos. El presidente Javier Milei desmintió públicamente esa versión. También se investigan pagos por muebles encargados a un carpintero —mesa de comedor, rack de TV, espejo y otros— por alrededor de 10.000 dólares, abonados en efectivo en dólares a fines de 2025 y comienzos de 2026, según fuentes judiciales citadas por Clarín.
La investigación continúa abierta. La DAFI realizará pericias financieras adicionales sobre los vínculos entre las cuentas de Adorni y sus exempleados.



