El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, respaldó la reforma impulsada por el Gobierno nacional que propone eliminar los límites a la compra de tierras rurales por parte de inversores extranjeros. "No tendría problema en venderle hectáreas a un extranjero", afirmó, y agregó que esas personas "no se van a llevar un pedazo de tierra para algún lado".
La iniciativa, que lleva adelante el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado a cargo de Federico Sturzenegger, apunta a modificar la Ley 26.737, sancionada en 2011. La norma vigente establece que la titularidad extranjera no puede superar el 15% de las tierras rurales del país, de cada provincia y de cada departamento o municipio, y que una misma nacionalidad no puede concentrar más del 30% de ese cupo. La versión más reciente del proyecto elimina esos topes para personas físicas y jurídicas extranjeras, aunque exige una autorización conjunta de la Nación y de la provincia correspondiente cuando la compradora sea una empresa con participación de Estados soberanos.
Un debate trabado en el Senado
El capítulo sobre tierras representa el principal escollo para que el oficialismo reúna los votos necesarios en la Cámara alta. El tratamiento del proyecto se postergó la semana pasada por falta de respaldo y quedó reprogramado para el 6 de agosto. La discusión también generó un cruce entre la vicepresidenta Victoria Villarruel, que rechazó ese punto de la reforma, y la senadora Patricia Bullrich; uno de los asesores de la legisladora llegó a denunciar por amenazas a un colaborador de Villarruel.
El proyecto enfrenta además objeciones de sectores de la oposición dialoguista y de varios gobernadores. Las principales dudas giran en torno al alcance de los cambios y al margen que conservarían las provincias para regular el uso de sus propias tierras. Con todo, un integrante de la mesa política del Gobierno aseguró que "los votos van a estar".
Pino ya había defendido la iniciativa tras la primera postergación del debate. "Una vez más, el Poder Legislativo está frenando algo que es necesario. Es un proyecto muy necesario, no solo para el campo, sino que es necesario para toda la Argentina", había sostenido. En esa misma línea, argumentó que la compra de tierras por extranjeros no es una novedad histórica: "Esto ya ocurrió en los siglos XIX y XX. La Argentina también fue hecha por extranjeros, así que no hay que tener miedo".
Sin embargo, Pino admitió que algunas situaciones pueden requerir regulaciones específicas. Mencionó como ejemplo la compra de campos para destinarlos a parques o reservas naturales, en referencia a casos de la Patagonia donde la expansión de fauna silvestre en tierras no productivas afecta a la ganadería ovina de campos vecinos.
El Gobierno sostiene que la apertura proyectada no alcanza a los Estados extranjeros como tales, sino únicamente a inversores privados, y que la reforma busca atraer inversiones y ofrecer mayor previsibilidad jurídica a la propiedad privada.



