Kristalina Georgieva, directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional (FMI), llegará el lunes a la Argentina en una visita que incluye una reunión con el presidente Javier Milei en la Casa de Gobierno, un encuentro con el ministro de Economía Luis Caputo —con instancia de prensa prevista para el mediodía—, una disertación en el Palacio Libertad y un viaje a Vaca Muerta, en Neuquén. El Ministerio de Economía no la caracteriza como una visita de evaluación formal, aunque el organismo mantiene un seguimiento estrecho de la Argentina, su principal deudor.
El contexto en el que se produce el viaje es mixto. Por un lado, la acumulación de reservas del Banco Central supera con holgura lo previsto: para el 31 de julio la entidad conducida por Santiago Bausili debía sumar 3.500 millones de dólares y habría alcanzado 6.278 millones, según estimaciones de la consultora Equilibra. Con ese resultado, la brecha que restaba cubrir hasta fin de año se reduciría a unos 1.700 millones de dólares. El BCRA viene comprando alrededor de 100 millones de dólares por día y se consolidó como el principal demandante en el mercado cambiario, en parte porque la baja actividad industrial redujo la demanda de importaciones y porque persiste una parte del cepo que afecta a las empresas.

La herida fiscal
En materia fiscal, el panorama es más ajustado. Luego de la primera revisión del programa —en la que no se había cumplido la meta de reservas—, las exigencias fueron aliviadas de manera significativa. La meta de superávit para junio, originalmente fijada en 8,46 billones de pesos, se redujo a 6,8 billones tras la segunda revisión. Aun así, el resultado quedó por debajo por un margen de unos 574.000 millones de pesos. Se especula con que el staff técnico podría igualmente dar por cumplido el objetivo en su próxima reunión, aunque la publicación no precisa en qué condiciones.
El faltante de junio se explica, según la misma fuente, por la postergación del cobro del Impuesto a las Ganancias de personas físicas. Esa demora habría obedecido a que el proyecto de reforma conocido como Inocencia Fiscal II tardó en llegar al Congreso: los nuevos criterios del Ganancias Simplificado estarían listos desde hace un mes, pero el proceso se habría visto demorado por la salida del exjefe de Gabinete Manuel Adorni. Si los vencimientos hubieran operado en junio —como ocurre habitualmente— la meta habría sido alcanzada, aunque tampoco con margen amplio.
El problema estructural que identifican analistas privados es diferente: la debilidad fiscal derivaría de la baja actividad económica. La industria y el comercio, que traccionan la recaudación de IVA y de Débitos y Créditos bancarios, siguen en caída. A eso se suma que alrededor de seis millones de personas tendrían dificultades para devolver créditos de tarjeta, en muchos casos tomados para cubrir gastos corrientes. El Gobierno, según la misma fuente, espera que el mercado encuentre la salida por sí solo, mientras que analistas del sector consideran que esa situación es una restricción macroeconómica que frena la recuperación de la actividad y, con ella, de la recaudación.
La visita de Georgieva se producirá, entonces, ante un programa que formalmente cumple los estándares acordados —con metas que fueron aliviadas en el camino— y donde las dos variables clave del acuerdo muestran trayectorias opuestas: las reservas, por encima de lo previsto; las cuentas fiscales, con tensiones de fondo que exceden el resultado de un mes.



