La nueva política arancelaria global anunciada por Donald Trump, que establece un piso del 10% para las importaciones provenientes de todos los países, fue recibida por el Gobierno argentino como un logro diplomático. El argumento oficial: mientras la Argentina quedó en ese mínimo, sus competidores regionales habrían sido ubicados en tramos más elevados.
"Todos nuestros competidores regionales pasaron al tramo alto. La Argentina no", afirmó el portavoz presidencial, Adrián Ravier, al valorar la medida. El Ejecutivo interpretó el resultado como una señal de la solidez del vínculo con la administración Trump.
La medida de Washington sacudió los mercados internacionales al imponer aranceles con alcance global. La nota de Ámbito Financiero no precisa qué países de la región quedaron efectivamente en tramos superiores ni cuáles son esas tasas, ni detalla en qué sectores exportadores argentinos tendrá impacto concreto el arancel del 10%.



