Muchos huecos habituales de una vivienda —la rendija entre gabinetes, la franja sobre el zócalo, el espacio bajo el lavabo— pueden convertirse en áreas funcionales de almacenamiento. Esa es la premisa que reunió nueve soluciones publicadas por The Spruce, con aportes de tres especialistas en diseño de interiores: Melissa Fischer, directora de Melissa Fischer Interiors; Evelina Juzėnaitė, diseñadora principal de Planner 5D; y Terri Brien, directora de Terri Brien Interiors.

Las propuestas combinan intervenciones de obra con opciones sin perforaciones, aptas incluso para inquilinos.

Cocina: cinco variantes para ganar capacidad

En cocinas pequeñas, Fischer recomienda una despensa extraíble vertical —también llamada microdespensa— para ocupar las rendijas estrechas entre gabinetes. "Incluso los huecos estrechos entre gabinetes pueden volverse muy útiles", señaló la diseñadora, que la considera adecuada para conservas y botellas de aceite.

Juzėnaitė propone dos alternativas murales: los paneles perforados y el almacenamiento magnético. Los primeros sirven para colgar utensilios de cocina, herramientas de garaje o suministros de oficina, aunque la diseñadora advirtió que los elementos quedarán "a la vista". El sistema magnético, en cambio, permite fijar cuchillos y frascos de especias sin intervenir la pared: "No hace falta perforar las paredes", afirmó. Como superficie de anclaje puede usarse el exterior metálico de cualquier electrodoméstico.

A nivel del suelo, Brien señala que la franja del zócalo inferior de los gabinetes suele desperdiciarse. En cocinas en galera donde los cajones convencionales ya colmaron su capacidad, esa franja puede convertirse en un cajón para piezas planas: bandejas de horno, tablas de cortar, fuentes o individuales. Juzėnaitė añadió una ventaja secundaria: ese hueco tiende a acumular polvo, por lo que incorporarlo como cajón elimina un punto de suciedad.

Los muebles con compartimentos ocultos para electrodomésticos completan las propuestas para la cocina. Fischer sostuvo que las mesadas cargadas de aparatos hacen que el ambiente se perciba más pequeño, y que guardar una batidora o un extractor de jugos cambia esa sensación. Brien prefiere resolverlo con puertas escamoteables o de tambor.

En baños pequeños, Brien aplicó en uno de sus proyectos una reducción del cajón del mueble del lavabo para liberar espacio funcional debajo. Explicó que ese sector suele quedar infrautilizado y que planificarlo desde el inicio —coordinando con el plomero para compactar el sifón en P— permite sacarle mayor partido.

Para los cajones de baño en general, Brien recomienda divisores a medida para organizar aparatos de peinado con calor. "Los divisores de cajones hechos a medida pueden marcar una gran diferencia", resumió. Si no hay margen para una solución personalizada, sugiere bandejas compartimentadas o expandibles como alternativa accesible.

En pasillos y entradas, Fischer propone bancos con almacenamiento integrado para guardar manualidades, ropa de cama ocasional o electrodomésticos de uso esporádico. La solución agrega capacidad sin incorporar otra pieza de mobiliario; los cojines, según la diseñadora, también permiten sumar color o estampado al espacio.

Por último, Brien evalúa con frecuencia la posibilidad de empotrar gabinetes angostos entre los montantes de la pared. Incluso una profundidad de tres o cuatro pulgadas, sostuvo, ya aporta valor. Cuando la solución incluye una puerta de panel simple, el resultado se integra con la arquitectura del ambiente en lugar de lucir como un mueble añadido.