Un año después de la liberación de la primera familia de nutrias gigantes en el Gran Parque Iberá, la especie —ausente del país desde 1986— vuelve a ocupar su lugar como principal depredador acuático de los humedales correntinos. Los dos cachorros nacidos en noviembre de 2024 son la señal más concreta de que el proceso de reintroducción avanza.
La nutria gigante es el miembro más grande de su familia a nivel mundial: puede alcanzar 1,8 metros de longitud y 33 kilos de peso. Su desaparición del territorio argentino fue producto de la caza furtiva y la destrucción progresiva de su hábitat; los últimos grupos familiares registrados datan de 1986. La reintroducción fue impulsada por la Fundación Rewilding Argentina junto con la Administración de Parques Nacionales, la provincia de Corrientes y una red de zoológicos internacionales.
Los individuos que encabezan el proyecto son Coco, un macho proveniente de Dinamarca, y Nima, una hembra donada por España. Sus dos crías nacieron en suelo correntino y son los primeros ejemplares de la especie en hacerlo en el país en décadas. Como depredador acuático, la nutria gigante regula las poblaciones de peces y, según los impulsores del proyecto, contribuye al equilibrio general de los sistemas hídricos del Iberá.
El proceso previo a la liberación comenzó en 2017 e incluyó la búsqueda de parejas reproductoras compatibles, el diseño de corrales de presuelta, el entrenamiento de caza con peces vivos y el desarrollo de arneses de monitoreo adaptados a la morfología de la especie.
Los organizadores del proyecto también señalan un impacto económico en las comunidades locales a través del turismo de observación de fauna, y presentan al Iberá como un modelo de lo que denominan "producción de naturaleza". La verificación independiente de esos efectos sobre el empleo y el ingreso local no quedó recogida en la información disponible.



