La morosidad en alquileres promedió el 17% entre enero y mayo de 2026, según datos de Octavo Piso, una plataforma especializada en administración de pagos en propiedad horizontal. El pico se registró en febrero, con un 17,70%, y la cifra más baja correspondió a mayo, cuando bajó a 16,56%. El dato no distingue entre mora transitoria e impago definitivo, y la plataforma no precisó la metodología de la medición.
Al desagregar por tipo de consorcio, los barrios cerrados mostraron una morosidad del 17,28% en mayo, levemente por encima del 16,32% registrado en edificios. La evolución mensual fue la siguiente: enero 17,11%, febrero 17,70%, marzo 16,83%, abril 16,80% y mayo 16,56%.

Las garantías integrales basadas en contratos de fianza dejaron de ser una alternativa para transformarse en una solución cada vez más elegida
Qué pasa cuando el inquilino no paga
La mayoría de los conflictos derivados de contratos de alquiler se resuelve antes de llegar a la Justicia. Según datos de Finaer, empresa que comercializa garantías inmobiliarias de tipo fianza, el 73,2% de los casos encuentra solución en la etapa prejudicial. El 22,8% requiere únicamente un juicio de ejecución para recuperar el crédito, y solo el 4% necesita además un proceso de desalojo para recuperar la posesión del inmueble.
Desde Finaer señalaron que "el desalojo representa una instancia excepcional dentro del universo de conflictos" y que la judicialización apunta mayormente al cobro de la deuda, no a la recuperación del inmueble —que en la mayoría de los expedientes ya fue restituido por otras vías antes de que el proceso judicial concluya.
Soledad Balayán, de Moure Propiedades, señaló que el mercado de garantías se sostiene en parte porque en la Argentina nunca existieron procesos de desalojo exprés, lo que prolonga la resolución de conflictos y aumenta el riesgo financiero para el propietario.
En el mercado conviven tres tipos de garantías. La garantía propietaria —la más antigua— consiste en el respaldo de la escritura de un inmueble de un familiar o conocido del inquilino; es legal pero más difícil de ejecutar. Los seguros de caución funcionan de manera similar a un seguro de auto: el inquilino paga una prima y el propietario ejecuta la cobertura ante el incumplimiento, aunque tienen un tope máximo de cobertura que puede resultar insuficiente si se acumulan deudas de alquiler y expensas durante un proceso judicial extenso.
Las garantías por fianza son la opción más costosa: la empresa le paga al propietario según las obligaciones del contrato y luego gestiona por cuenta propia el recupero de la deuda frente al inquilino, tanto en instancia prejudicial como judicial. Anabella Tarrio Godoy, gerente general de Finaer, sostuvo que este esquema "dejó de ser una alternativa para transformarse en una solución cada vez más elegida", en un contexto en que los propietarios priorizan mecanismos que les den certezas ante el incumplimiento.




