La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca dejó de exigir la inscripción obligatoria de los operadores de la industria láctea en el sistema de control comercial del Estado. La medida quedó formalizada mediante la resolución 103/2026, publicada en el Boletín Oficial, que dispuso la exclusión del sector lechero del Sistema de Información de Operadores de Carnes y Lácteos (SIOCAL).

A partir de esta norma, industrias, usinas, depósitos y demás operadores del rubro ya no estarán obligados a registrarse ante la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario —heredera de la ex ONCCA— ni quedarán bajo su órbita para acreditar el cumplimiento de obligaciones comerciales, impositivas y administrativas.

La resolución representa el cierre de un proceso que comenzó el 11 de junio, cuando el gobierno derogó mediante la resolución 81/2026 el Registro de Operadores Lácteos, una herramienta de fiscalización que había funcionado desde los años noventa, inicialmente en el marco de la ONCCA —disuelta en 2011—. En aquel momento, la propia Secretaría argumentó que el registro operaba "sin sustento técnico-legal y operativo" y carecía de "mecanismos efectivos de fiscalización, control y sanción de infracciones", lo que había impedido garantizar la veracidad de los datos registrados.

La resolución de julio completó esa salida al adaptar el SIOCAL a las nuevas reglas. El sistema, creado por Agricultura en abril de 2025 para reemplazar al anterior RUCA, continuará funcionando pero ahora limitado exclusivamente a los rubros de ganados y carnes. No obstante, la norma dispone expresamente que mantenga su nombre —Sistema de Información de Operadores de Carnes y Lácteos— a fin de, según indica el artículo 3, "preservar la continuidad operativa del sistema y resguardar la seguridad jurídica de los operadores".

La decisión se produce en un contexto en el que referentes del propio sector vienen alertando sobre un crecimiento de la informalidad en la cadena láctea. La obligación de matricularse ante el organismo de control comercial había sido instaurada precisamente para dar trazabilidad a los actores de esa cadena y verificar el cumplimiento de sus obligaciones. Con la nueva normativa, esa función deja de estar en manos de Agricultura.

Cabe recordar que, en paralelo a la creación del SIOCAL, Agricultura ya había cedido el control y registro de los operadores del sector granos a la Administración de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), la ex AFIP, integrado al sistema SISA. La Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario queda ahora con competencias circunscriptas al sector cárnico.