El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habló por teléfono el sábado con los presidentes de Ucrania, Volodímir Zelenski, y de Rusia, Vladímir Putin, en plena celebración del 4 de julio. Ambas conversaciones incluyeron referencias al conflicto bélico y a las perspectivas de negociación, según confirmaron los gobiernos de Kiev y Moscú.
Zelenski describió el intercambio con Trump como una "conversación telefónica muy buena". Según el mandatario ucraniano, los dos líderes abordaron la situación en las líneas del frente y acordaron continuar sus conversaciones durante la próxima cumbre de la OTAN, prevista para el 7 y 8 de julio en Ankara. Zelenski afirmó que existe una "perspectiva real" de poner fin al conflicto.
Por su parte, el Kremlin informó que la llamada entre Putin y Trump se extendió durante una hora y 25 minutos. Yuri Ushakov, asesor presidencial ruso, indicó que ambos mandatarios "abordaron de forma natural la cuestión de la solución del conflicto en Ucrania, también a la luz de la próxima participación de Donald Trump en la cumbre de la OTAN en Turquía". Ushakov agregó que Trump "reafirmó su disposición a facilitar el cese cuanto antes de las hostilidades y la búsqueda de soluciones pacíficas".
Las llamadas se producen en un contexto de escalada sobre el terreno. A principios de esta semana, Rusia lanzó un ataque de gran escala sobre Kiev que dejó al menos 30 muertos y decenas de heridos. En la noche del viernes, fuerzas ucranianas atacaron instalaciones petroleras en las cercanías de San Petersburgo.
La cumbre de la OTAN en Ankara será el primer encuentro de la alianza en territorio turco y se espera que concentre discusiones sobre el apoyo militar a Ucrania, los niveles de gasto en defensa y las tensiones internas con Washington. En 2025, los países miembros acordaron destinar el 5% de su PIB a defensa antes de 2035. Trump ha presionado de manera sostenida a los aliados europeos para que aumenten su inversión en seguridad propia.
En declaraciones realizadas en Bruselas en junio, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, sostuvo que Europa debe asumir el liderazgo en la construcción de lo que llamó una "OTAN 3.0", orientada a reforzar las capacidades militares convencionales en el continente.



