Sam Neill murió este lunes 13 de julio en Sídney, a los 78 años. Su familia lo confirmó a través de un comunicado publicado en su cuenta de Instagram: el fallecimiento fue "repentino e inesperado" y ocurrió rodeado de sus seres queridos. La causa exacta de la muerte no fue revelada. "Se compartirán detalles más adelante, pero por ahora les pedimos que respeten su privacidad mientras afrontan esta pérdida inconmensurable", escribieron los allegados del actor.

La noticia tomó por sorpresa a la industria en parte por el contexto médico previo: en abril, Neill había anunciado públicamente que padecía un linfoma no Hodgkin en estadio tres y que se encontraba en fase de remisión. Su familia subrayó que "nos consuela el hecho de que Sam permaneciera libre de cáncer" al momento de su muerte, y que "falleció con la dignidad que caracterizó toda su vida".

Un largo historial médico con final inesperado

En marzo de 2023, según informó la BBC, Neill había revelado que llevaba un año sometiéndose a quimioterapia tras ser diagnosticado con lo que describió como "un tipo feroz y agresivo de linfoma no Hodgkin". En una entrevista con la cadena australiana 7News precisó que había vivido con esa enfermedad durante aproximadamente cinco años y que, en un momento dado, la quimioterapia dejó de ser efectiva.

Ante esa situación, el actor decidió participar en un ensayo clínico de terapia con células CAR-T, un tratamiento que, según la Sociedad Americana contra el Cáncer, entrena a las propias células inmunitarias del paciente para que reconozcan y destruyan el cáncer. "Me acaban de hacer una tomografía y no hay cáncer en mi cuerpo, eso es algo extraordinario", declaró Neill en esa entrevista. "Es hora de que haga otra película", añadió.

Una carrera de más de cinco décadas

Nacido en 1947 o 1948 en Irlanda del Norte —las fuentes difieren en el año exacto—, Neill emigró a Nueva Zelanda a los siete años junto a su familia y se estableció en Dunedin, en la Isla del Sur. Su nombre de nacimiento era Nigel, pero adoptó "Sam" para evitar confusiones —y según sus propias palabras, burlas— en la escuela. En 1977 protagonizó Sleeping Dogs, considerado el primer largometraje neozelandés en más de una década.

Su carrera internacional despegó en 1979 con Mi brillante carrera, de Gillian Armstrong, que también marcó el debut de Judy Davis. En los años siguientes compartió pantalla con Nicole Kidman en el thriller Terror a bordo y con Meryl Streep en dos películas dirigidas por Fred Schepisi: Plenty y Un grito en la oscuridad, esta última sobre el mediático caso de un bebé muerto por un dingo en Australia.

La consagración global llegó en 1993, cuando Steven Spielberg lo eligió para interpretar al paleontólogo Alan Grant en Jurassic Park, junto a Laura Dern, Jeff Goldblum y Richard Attenborough. El filme redefinió los efectos especiales de la época. Neill no participó en la primera secuela de 1997, pero retomó el personaje en Jurassic Park III (2001) y en Jurassic World: Dominion (2022). También fue reconocido por su actuación en El piano —filme ganador del Oscar donde interpretó al marido del personaje de Holly Hunter—, en La profecía III, donde encarnó al Anticristo Damien, y en En la boca del miedo, del director John Carpenter.

En televisión, interpretó al villano Chester Campbell en Peaky Blinders, al cardenal Thomas Wolsey en Los Tudor y a Thomas Jefferson en la miniserie Sally Hemings: una tragedia estadounidense. Obtuvo una nominación al Emmy por Las aventuras de Merlín (1998) y otra como narrador de Wild New Zealand (2017). Sus trabajos más recientes incluyeron la serie Invasión en Apple TV+ y Apples Never Fall, en Peacock, junto a Annette Bening.

En Nueva Zelanda, donde construyó su identidad artística, Neill se ganó la reputación de ser una persona modesta y ajena a la ostentación. En sus redes sociales solía publicar imágenes de los animales de su granja, a varios de los cuales puso nombres de celebridades: la gallina Laura Dern, la pata Kylie Minogue, la vaca Helena Bonham Carter. El primer ministro neozelandés Christopher Luxon lo despidió en un comunicado calificándolo de "uno de los grandes" y destacó que "durante más de cincuenta años llevó historias de Nueva Zelanda al mundo".