Javier Milei prometió en la inauguración de la Exposición Rural de Palermo que las retenciones serán eliminadas, pero condicionó ese horizonte al crecimiento de los sectores energético y minero —"en las próximas décadas", según sus propias palabras— sin establecer fechas ni porcentajes concretos. El discurso combinó una defensa del rumbo económico propio, una serie de medidas ya implementadas y una visión de largo plazo sobre el agro, sin anuncios nuevos para el sector.
El mandatario calificó a los productores agropecuarios como "héroes" y afirmó que "se viene un campo radicalmente distinto al que conocimos". Sostuvo que el "techo que la política le puso al campo durante 100 años se está levantando" y que, una vez eliminado, "este sector va a volar como nunca antes lo hizo en su historia". La promesa de retenciones cero quedó subordinada a una condición explícita: "El crecimiento de esos sectores —energía y minería—, que antes no producían nada, es lo que financiará la quita de retenciones y el verdadero empoderamiento del campo pujante en las próximas décadas".
Milei repasó medidas ya vigentes: la eliminación del cepo cambiario y el Impuesto PAIS, la baja de aranceles a fertilizantes, herbicidas y maquinarias, la supresión del CIBU —que habilitó nuevamente la exportación de maquinaria usada con una reducción de costos de hasta el 50%, según el propio presidente— y el Régimen de Inversión para Maquinaria e Infraestructura (RIMI), que permite amortización en un año y devolución del IVA en tres meses. También mencionó la meta de llegar a 300 millones de toneladas de granos —el doble de la producción actual— y anunció un régimen de derechos de propiedad para innovadores de semillas, sin precisar su alcance ni su estado de avance legislativo.
La recepción del sector y las ausencias
La tribuna respondió con aplausos, pero la jornada también tuvo señales de tensión. Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina, oscilaba según Página/12 entre el reclamo y la celebración, aunque la publicación no reproduce declaraciones textuales suyas sobre ese punto. La vicepresidenta Victoria Villarruel estuvo ausente del acto, sin que las fuentes disponibles expliquen el motivo.
El discurso de Milei incluyó una lectura histórica: sostuvo que "durante los últimos 100 años" la política castigó al campo con impuestos, cepos, cupos, prohibiciones de exportar y precios máximos, y lo convirtió en "el pagador de última instancia". Presentó el superávit fiscal como condición necesaria para cualquier baja impositiva futura: "No hay baja de impuestos posible sin un superávit fiscal sostenido", afirmó, y advirtió que "la única alternativa al superávit es el déficit, y con el déficit vuelven las diez plagas de Egipto".
La promesa de mayor alivio impositivo para el agro depende, entonces, de variables que Milei reconoció como de largo plazo y que en buena medida están fuera del control inmediato del Ejecutivo: la maduración de inversiones en energía y minería, la sostenibilidad del equilibrio fiscal y —para el caso de las semillas— un trámite legislativo cuyo estado no quedó precisado en su discurso.



