Javier Milei usó una columna en Clarín para anticipar los ejes de su reforma a la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y fundamentarla con una lectura crítica de los 91 años de historia del organismo. El argumento central: el BCRA fue creado para preservar el valor de la moneda y, según el presidente, nunca lo hizo.
El dato oficial: el INDEC informó una inflación de 1,9% para junio de 2026.
Para ilustrar ese punto, Milei citó una inflación acumulada desde 1935 de "12.819.532.788.614.400.000%". La cifra le sirvió de sustento para plantear que "no solo no cumplió con su objetivo, sino que la obscenidad del registro hace ineludible el debate acerca de si debiera existir o no un Banco Central y de decidirse su existencia, bajo qué reglas debería operar".

En el repaso histórico, el mandatario trazó una línea entre distintos períodos. Afirmó que antes de la creación del BCRA la inflación anual era del 1,03%; que en la primera década de vida del organismo trepó al 6,05%; y que tras su estatización durante el gobierno de Juan Domingo Perón, el promedio hasta 2025 escaló al 63,2% anual.
Milei fue especialmente duro con la reforma de la Carta Orgánica sancionada en 2012, a la que describió como un cambio que "llevó los niveles de la brutalidad política al paroxismo" y que habría sido diseñado para "justificar el robo de USD 10.000 millones". También cuestionó la incorporación de múltiples objetivos al mandato del BCRA, al considerar que convirtió al organismo en un instrumento de la política.
Qué propone la reforma
Sobre los contenidos de su propuesta, Milei enumeró varios ejes. El primero es que el BCRA recupere como objetivo único "preservar el valor de la moneda". El segundo, que se prohíba de manera "taxativa" el financiamiento del Estado por parte del organismo. El texto también contempla restricciones al uso de los recursos generados por el banco, la eliminación de las Letras Intransferibles y un fortalecimiento de la autonomía de sus autoridades frente a las presiones políticas.
En ese marco, el presidente sostuvo que el señoreaje —la emisión de dinero sin respaldo— "no es ni más ni menos que una falsificación de dinero" y lo vinculó con procesos de expropiación indirecta y distorsiones económicas. Distinguió esa figura del impuesto inflacionario: "el robo no está dado por el impuesto inflacionario (…) sino que el mismo viene dado por el señoreaje", según sus palabras.
La columna cierra con una afirmación abarcadora: que el conjunto de reformas monetarias "pondrá fin a 91 años de saqueo, expropiación, impunidad y decadencia que nos permitirá hacer a la Argentina grande nuevamente".




