Javier Milei viajó este sábado a São Paulo para participar del lanzamiento de la candidatura presidencial del senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, en el congreso nacional del Partido Liberal (PL). El acto derivó en una de las crisis diplomáticas más agudas entre Argentina y Brasil en tiempo reciente, tras los insultos del presidente argentino contra Lula da Silva y contra el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes.
Milei llegó acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno. Antes del acto central, participó de una ceremonia encabezada por el gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas, quien le otorgó la Orden de Ipiranga en el grado de Gran Cruz, la máxima condecoración honorífica paulista. Luego mantuvo una reunión de trabajo en la Residencia Oficial de la Gobernación junto a de Freitas, Flávio Bolsonaro y el intendente de la ciudad, Ricardo Nunes.

En su discurso ante el congreso del PL, Milei trazó un paralelo directo entre el gobierno de Lula y el kirchnerismo argentino. "Lo que en Argentina conocemos como 'Riesgo Kuka', acá en Brasil es 'Riesgo Lula'", afirmó. Llamó "basura socialista" a Lula da Silva y criticó al juez Moraes, que había rechazado su pedido de visitar a Jair Bolsonaro, quien cumple prisión domiciliaria por un intento de golpe de Estado en 2022. "Hemos visto cómo nuestra nación, de ser una potencia mundial, los zurdos de mierda nos hundieron en la pobreza. Porque hemos padecido, no queremos que otros padezcan", sostuvo el mandatario argentino. También expresó confianza en que Brasil "podrá volver a ponerse de pie" de la mano de Flávio Bolsonaro.
Las reacciones en Brasil
Hasta la tarde del sábado, ni el Planalto ni la cancillería brasileña —el ministro Mauro Vieira estaba regresando de Asia— habían emitido una posición oficial. Sin embargo, las reacciones desde el oficialismo brasileño fueron múltiples e inmediatas.
El propio Lula da Silva respondió de forma indirecta durante un mitin del PT en Campinas, donde se apoyó la candidatura a gobernador de Fernando Haddad. "Nadie de afuera va a poner el dedo en nuestras elecciones", dijo. "Que nadie de afuera intente interferir en nuestras elecciones. No soy de fanfarronear, no me gusta decir lo que no puedo hacer, pero les diré algo que he tenido desde que nací, algo que aprendí de una madre analfabeta: caminar con la cabeza bien alta, tener vergüenza y carácter que no se encuentran en los centros comerciales", agregó el presidente brasileño.
El presidente del Supremo Tribunal Federal, Edson Fachin, también respondió a los dichos de Milei sobre el juez Moraes: "Tomé conocimiento de la declaración del presidente de la Argentina sobre un ministro del Supremo Tribunal Federal. Se trata de una referencia irrespetuosa a un magistrado de la más alta Corte del país, realizada en territorio brasileño, en relación con un acto jurisdiccional practicado conforme a la Constitución y las leyes de la República Federativa de Brasil", declaró.
El presidente del Partido de los Trabajadores, Edinho Silva, calificó el comportamiento de Milei de "inadmisible" y consideró que no estaba "a la altura del cargo que ocupa". El ministro de Relaciones Institucionales, José Guimarães, dirigió sus críticas hacia la distinción que le otorgó el gobernador De Freitas, y lo llamó "lamebotas de Trump, que metió otro tarifazo en Brasil, que perjudica a productores, empresarios y trabajadores brasileños". El ministro secretario de la Presidencia, Guilherme Boulos, compartió un video con imágenes de Milei y su motosierra con el mensaje "Ya vimos esa película en Brasil y no la veremos de nuevo".
Dentro del PT, según consignó Clarín, varios referentes consideraban que el gobierno de Lula debería expulsar al embajador argentino, Daniel Raimondi. Esa decisión no se había tomado al cierre de la jornada.
El carácter institucional del viaje y el contexto regional
La presencia del canciller Quirno y del cónsul general en São Paulo, Luis María Kreckler, le dio al viaje un carácter institucional que no es habitual en actos partidarios. El contraste con un episodio anterior fue señalado desde Brasil: cuando Lula visitó a Cristina Kirchner en su prisión domiciliaria, la cancillería brasileña tomó distancia y aclaró que era una actividad privada; el ministro Vieira no participó. En este caso, la representación oficial argentina estuvo presente.
El viaje se inscribe en una agenda regional más amplia para Milei. Perú y Colombia acaban de celebrar elecciones con victorias de Keiko Fujimori y Abelardo de la Espriella, respectivamente, y el presidente argentino tiene previsto asistir a sus asunciones —el 28 de julio en Lima y el 7 de agosto en Bogotá—. Para cumplir con la agenda brasileña, Milei reprogramó su participación en la Exposición de La Rural, prevista para este domingo.
Las elecciones presidenciales brasileñas están fijadas para el 4 de octubre. Según la última encuesta de Genial/Quaest, el 55% de los votantes cree que Lula será reelegido, frente al 25% que apuesta por Flávio Bolsonaro. La ventaja del actual presidente se replica en todas las regiones, géneros, edades, niveles educativos y religiones relevados; entre los votantes independientes, el 52% prevé una victoria de Lula y solo el 14% la de Bolsonaro.



