Incendios forestales arrasaron más de 17.000 hectáreas en Francia, España y Portugal durante el fin de semana, mientras las autoridades de los tres países advirtieron que las temperaturas podrían volver a superar los 40 °C y dificultar las tareas de extinción.
Portugal concentra la mayor parte del área afectada. Un incendio activo durante tres días en el norte del país destruyó al menos 13.000 hectáreas de vegetación. Al cierre del domingo, los bomberos habían logrado controlar cerca del 80% del perímetro del fuego, según informó la Autoridad Nacional de Protección Civil. El siniestro dejó al menos nueve heridos, dos de ellos civiles en estado grave. España e Italia enviaron aviones cisterna y personal de refuerzo a solicitud de las autoridades portuguesas.
"El fuego ha recorrido 35 kilómetros entre su punto de inicio y su ubicación actual, y todavía hay algunos puntos calientes, pero la mayoría están controlados", declaró José Costa, oficial de servicio en el mando de la Autoridad Nacional de Protección Civil portuguesa.
En España, un incendio en la zona de La Bisbal del Ampurdán, cerca de la Costa Brava en Cataluña, afectó unas 2.200 hectáreas. Cerca del 97% de la superficie quemada corresponde al espacio natural protegido de las Gavarras, según agentes forestales. Los bomberos indicaron haber "estabilizado" el foco, aunque advirtieron sobre un "perímetro muy discontinuo, con varias islas de vegetación que no han quemado" y que podrían generar nuevos focos. Las autoridades atribuyen el origen del incendio a una "negligencia". El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, confirmó que una persona fue detenida en relación con el hecho.
En Francia, alrededor de 600 bomberos trabajaron para contener un incendio que consumió más de 1.000 hectáreas en Trevillach, a unos 36 kilómetros al este de Perpiñán. Las autoridades cortaron rutas en la zona y ordenaron a los municipios habilitar refugios de emergencia para los evacuados. Otros 300 efectivos combatieron simultáneamente otro foco en el departamento de Drôme, en el sureste del país. El ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, señaló que la temporada de incendios comenzó este año con un mes de anticipación respecto de lo habitual.
Los focos se producen semanas después de que Europa occidental atravesara su segunda ola de calor del año. La registrada entre el 15 y el 30 de junio fue la más intensa jamás documentada en Europa para ese mes. Según un análisis de climatólogos de World Weather Attribution, las temperaturas alcanzadas habrían sido "prácticamente imposibles" sin el cambio climático. Dos tercios de los habitantes del continente —unos 410 millones de personas— experimentaron al menos una vez temperaturas superiores a los 35 °C durante ese período, de acuerdo con un análisis de la agencia AFP. Alemania, Polonia, Eslovaquia, República Checa y Hungría registraron récords absolutos de temperatura, mientras que Francia, el Reino Unido y Suiza atravesaron su mes de junio más cálido.
Francia registró más de 2.000 muertes adicionales respecto de la media en una semana durante esa ola de calor. España y Bélgica contabilizaron cada una más de 1.000 fallecimientos por sobre lo esperado en el mismo período.
"El cambio climático ya está aquí, estamos viviendo sus consecuencias y solo estamos a principios de julio", afirmó el coronel Eric Belgioino, del cuerpo de bomberos francés, quien llamó a la población cercana a los Pirineos a extremar las precauciones. Varias regiones de Portugal, España y el sur de Francia mantienen alertas por calor extremo que, según los meteorólogos, podría extenderse hasta el fin de semana siguiente.



