Envolver el queso en film es uno de los hábitos más extendidos a la hora de guardarlo en la heladera, pero los especialistas en quesería coinciden en que es una de las peores formas de conservarlo. El problema de fondo es que el queso es un alimento vivo: continúa evolucionando después de salir de la fábrica y su superficie necesita mantener un equilibrio entre humedad y circulación de aire.
Cuando el film queda adherido directamente a la superficie, impide que la pieza respire con normalidad. Ese encierro favorece la aparición de moho y puede modificar el sabor. El especialista en quesos Marc Hernández advirtió que el plástico, además, puede transferirle al queso "un sabor desagradable, un gusto asociado, como seguramente imaginaste, al propio plástico".
El queso es un producto natural, y si lo envolvés en film no lo dejás respirar y crece moho
Desde la tienda gourmet Sibaritas Club lo plantearon de manera directa en un video publicado en su cuenta de Instagram: "Si hacés esto, estás arruinando el queso. El queso es un producto natural, y si lo envolvés en film no lo dejás respirar y crece moho".
La alternativa que recomiendan los expertos es envolverlo en papel de horno. A diferencia del film, este material no queda tan pegado a la superficie, protege la pieza y permite un mejor control de la humedad. Una vez envuelto, el queso debe colocarse dentro de un recipiente que no esté cerrado de forma hermética: lo suficiente para evitar la exposición directa al aire de la heladera, pero sin sellarlo por completo.
La ubicación dentro de la heladera también importa. Los especialistas recomiendan optar por zonas de temperatura estable, como el cajón de las verduras o los estantes inferiores. La puerta, que registra cambios de temperatura cada vez que se abre, no es una buena opción.
Por último, aconsejan retirar el queso de la heladera unos 20 minutos antes de consumirlo. Al acercarse a la temperatura ambiente, la pieza recupera mejor su aroma, textura y sabor.



