Alberto Fernández describió a Javier Milei como un "pobre imbécil" con un posible "problema psiquiátrico" y afirmó que la denuncia de violencia de género formulada por su expareja Fabiola Yáñez fue una acción en la que "alguien se aprovechó de la situación" para hacerla actuar en su contra. Las declaraciones fueron vertidas en una entrevista publicada por el diario uruguayo El País, en la que el expresidente también hizo un balance de su gobierno, habló del peronismo y descartó aspiraciones electorales para 2027.

El dato oficial: el INDEC informó una inflación de 1,9% para junio de 2026.

Al ser consultado sobre si se sintió "cancelado" por la sociedad argentina tras dejar la presidencia, Fernández respondió afirmativamente y vinculó ese proceso, en parte, a la cobertura mediática de Milei —a quien calificó de "imbecilidad profunda"— y a lo que denominó una campaña de construcción de una imagen falsa de sí mismo. "Construyeron un Alberto Fernández que no tuvo nada que ver con el Alberto Fernández que en realidad fue presidente", afirmó, y sostuvo que le atribuyeron "una vida lujuriosa y lujosa que nunca tuve en Olivos".

Sobre la denuncia de Yáñez, Fernández reiteró su negación y sostuvo que sus exparejas anteriores —con quienes mantuvo vínculos de 18 años y varios años respectivamente, según afirmó— son sus "mayores defensoras". Agregó que "poco a poco va quedando claro cómo fue la realidad", sin aportar precisiones adicionales sobre el estado del proceso judicial.

Las causas judiciales y el concepto de lawfare

Fernández sostuvo que es "inocente" —en sus palabras, no que se "considera" inocente sino que "sabe" lo que hizo— y atribuyó las causas en su contra a una justicia federal que, según él, "ha sido colonizada por los sectores conservadores". Recurrió al concepto de lawfare —el uso de la justicia como herramienta política— y lo situó en una tradición que, a su juicio, afectó a figuras como Juan Domingo Perón, Isabel Perón, Cristina Kirchner, Lula da Silva y Pedro Sánchez, entre otros.

Al ser preguntado si destaca algo de los gobiernos de Milei y Macri, respondió: "La impunidad que tienen. Son muy eficientes en lograr impunidad, muy eficientes en hacer negocios con los jueces". Señaló además que ambas administraciones comparten a Luis Caputo como ministro de Economía y que ese factor hace difícil distinguir entre "lo malo y lo peor".

Balance de gestión: logros y errores

Fernández enumeró lo que considera los principales logros de su administración: la creación de 700.000 puestos de trabajo registrados, una tasa de desempleo del 5,7% que calificó como la más baja de la democracia, la construcción del gasoducto Néstor Kirchner en nueve meses, 144.000 viviendas sociales entregadas y el ingreso de la Argentina a los BRICS. Mencionó también la negociación de la deuda externa a cargo de Martín Guzmán y la reducción de casi 10.000 millones de dólares en tasas de sobrecargo del FMI gestionada en el G20.

Entre los errores reconoció el festejo en la residencia de Olivos durante la pandemia —"fue un error que no advertí en su momento", afirmó, y señaló que pagó la multa correspondiente— y el anuncio de expropiación de Vicentin, del que dijo que fue avanzar "sin la información suficiente". La inflación del último año de su mandato la atribuyó a la pérdida de 22.000 millones de dólares de reservas por lo que describió como la mayor sequía de la historia.

Sobre el desempeño de sus ministros, realizó una extensa valoración positiva de figuras como Guzmán, Matías Kulfas, Santiago Cafiero, Ginés González García y Carla Vizzotti, entre otros. Explicó que a González García lo desplazó para protegerlo de lo que calificó como una masacre mediática, y que Guzmán se fue por propia decisión ante la presión que enfrentaba.

Peronismo, kirchnerismo y 2027

Fernández descartó aspiraciones electorales propias para 2027 y sostuvo que "la política tiene un momento biológico" y que quienes llevan más de 20 años en el escenario nacional deben "dar paso a otras generaciones". Mencionó a Axel Kicillof, Ricardo Quintela y Sergio Massa como referentes posibles del espacio opositor.

Sobre el kirchnerismo, señaló que es "el espacio que más se resiste" al recambio dirigencial, aunque reconoció como legítima la bandera de la libertad de Cristina Kirchner, a quien calificó de "injustamente condenada y perseguida". Al ser consultado sobre qué le diría hoy a Cristina Kirchner y a Máximo Kirchner si los tuviera enfrente, respondió: "Nada, porque la verdad es que no tengo muchas ganas de revisar el pasado. Ya terminamos de conocernos, cada uno saca sus conclusiones".

Sobre la relación que tuvo con Cristina Kirchner durante su presidencia, dijo que "se construyó un relato falso" pero que no es momento de discutirlo porque "ya es historia". Afirmó que hoy "el problema no se llama ni Alberto Fernández ni Cristina Kirchner: se llama Javier Milei y la banda de delincuentes que lo acompañan en el gobierno".

Fernández no precisó en qué instancia se encuentran actualmente las causas judiciales que enfrenta ni ofreció detalles sobre el proceso por la denuncia de Yáñez más allá de su propia negación.