El error más comentado de la primera fecha del Torneo Clausura 2026 no fue un remate ni una falla defensiva tradicional: fue un pase interno de Ramiro Funes Mori que terminó en el fondo de la red de Estudiantes. Independiente derrotó 2-0 al Pincha en el Estadio Jorge Luis Hirschi, con goles de Gabriel Ávalos y Santiago Montiel, y arrancó el torneo con tres puntos.

El primero llegó en el mejor momento del Rojo. Ávalos, delantero paraguayo, conectó un centro desde la izquierda con una acrobacia —levantó la pierna y remató en el aire— para sorprender a toda la defensa local y abrir la cuenta para el equipo de Avellaneda.

El segundo gol tuvo una protagonista involuntaria: la desinteligencia entre Funes Mori y el arquero uruguayo Fernando Muslera. En una salida con pelota parada, el zaguero ejecutó un pase interno sin advertir que Muslera se había desplazado hacia adentro del arco. La pelota dobló hacia afuera del área chica, el portero quedó descolocado, y Montiel —que estaba atento— remató sin oposición al arco libre.

La jugada fue tan inesperada que la transmisión oficial de ESPN no captó la toma inicial: en ese momento emitía una repetición. Un video posterior, tomado con una cámara al ras del piso y difundido por SportsCenter, muestra con claridad que Funes Mori ejecutó el pase sin mirar la posición de su arquero. Según esa imagen, el defensor terminó gesticulando y extendiendo los brazos, en un gesto que fue leído como reclamo hacia Muslera. El zaguero fue reemplazado dos minutos después del gol y recibió la reprobación de la hinchada local.

Antes de ese episodio, Estudiantes había tenido la chance de descontar: Guido Carrillo pateó un penal, pero el arquero Rodrigo Rey lo contuvo, privando al Pincha de lo que podría haber sido el empate transitorio. Algunos espectadores en las plateas tampoco vieron el gol de Montiel, dado lo repentino de la jugada.

El resultado deja a Independiente con puntaje ideal en la primera jornada del Clausura 2026, mientras que Estudiantes, conducido por Alexander Medina, deberá reponerse de un debut con dos errores propios que pesaron más que cualquier diferencia táctica.