El petróleo abrió la semana con una suba pronunciada después de que Estados Unidos e Irán profundizaran sus ataques cruzados por novena jornada consecutiva. El Brent llegó a trepar más de un 3% hasta los u$s90,95 por barril en las primeras operaciones del lunes, aunque luego moderó la ganancia y se ubicó en torno a los u$s88. El WTI siguió una trayectoria similar: avanzó cerca de un 3% hasta los u$s84 y luego retrocedió a u$s81.
El dato oficial: el INDEC informó una inflación de 1,9% para junio de 2026.
La preocupación central del mercado se concentra en el estrecho de Ormuz, por donde transita alrededor de una quinta parte del petróleo que consume el mundo. La reducción del tráfico marítimo y el encarecimiento de los seguros alimentan los temores sobre una eventual interrupción del suministro global. Desde ING advirtieron que, si la escalada continúa, el mercado podría enfrentar restricciones adicionales sobre la oferta de crudo. Capital Economics, por su parte, señaló que un conflicto prolongado podría trasladarse con mayor intensidad a los mercados financieros y a las expectativas de inflación.

No todos los analistas comparten el mismo nivel de alarma. En Bankinter sostienen que, mientras el Brent se mantenga por debajo de los u$s100 por barril, el efecto sobre la inflación global seguiría siendo limitado. Las acciones europeas cotizaban a la baja el lunes, en línea con el clima de cautela que domina las principales plazas.
La prueba de las tecnológicas
El frente geopolítico no es el único foco de atención. Esta semana arranca una temporada de balances corporativos que los inversores consideran determinante para el sector tecnológico. Alphabet y Tesla presentarán sus resultados el miércoles; Intel lo hará el jueves. La pregunta que organiza las expectativas es si las fuertes inversiones en inteligencia artificial empiezan a traducirse en un crecimiento sostenido de ingresos.
Alphabet es la compañía más observada, según los analistas. Un crecimiento sólido en sus negocios de nube e inteligencia artificial podría dar impulso al sector; cifras por debajo de las expectativas, en cambio, podrían profundizar la reciente toma de ganancias. El Nasdaq cerró la semana pasada con una caída cercana al 4%, mientras que el índice de semiconductores de Filadelfia acumuló un retroceso del 10%.
A ese telón de fondo se suma la presión competitiva desde China. El reciente lanzamiento del modelo Kimi K3, desarrollado por la empresa Moonshot AI, volvió a despertar inquietud entre los inversores. Según analistas de Swissquote, los modelos chinos —más económicos y de código abierto— podrían obligar a las compañías estadounidenses a reducir precios para mantener participación de mercado, comprimiendo los márgenes que sostienen sus valuaciones actuales. OpenAI cotiza implícitamente a unas 34 veces sus ingresos anuales; Anthropic, a aproximadamente 21 veces. Los especialistas advierten que una corrección en estas empresas podría extenderse a fabricantes de chips, proveedores de infraestructura en la nube, operadores de centros de datos y entidades financieras vinculadas al sector.
Durante la semana también se conocerán las solicitudes semanales de subsidio por desempleo en Estados Unidos y los índices PMI de manufactura y servicios de julio. Hacia el final de la semana, el Banco Central Europeo celebrará su reunión de política monetaria: se espera de manera generalizada que deje las tasas sin cambios, aunque los participantes del mercado estarán atentos a cualquier señal sobre la trayectoria futura, en un contexto donde la suba del petróleo agrega presión inflacionaria.
Con el precio del crudo nuevamente en zona de tensión y los balances tecnológicos como vara para medir la rentabilidad real del boom de inteligencia artificial, los próximos días concentrarán buena parte de las definiciones sobre el apetito global por el riesgo.




