España da el mayor salto en regulación del tabaco desde que en 2011 se prohibió fumar en bares y restaurantes. El Consejo de Ministros aprobó esta semana el proyecto de ley que modifica la Ley 28/2005, promovido por la ministra de Sanidad, Mónica García, y que ahora deberá completar su tramitación parlamentaria antes de entrar en vigor.
El cambio más visible es la prohibición de fumar y vapear en las terrazas de bares y restaurantes, un espacio que hasta ahora funcionaba como válvula de escape legal para los fumadores. La medida tiene un alcance económico considerable para la hostelería: solo en Madrid se contabilizan más de 6.300 bares con alrededor de 64.000 mesas y 200.000 sillas en terrazas, según los datos que recoge la cobertura del texto.
Nuevos espacios sin humo
La reforma extiende la prohibición a playas marítimas y fluviales, instalaciones deportivas y piscinas públicas, marquesinas, parques nacionales, andenes, recintos donde se celebren festivales de música y espectáculos al aire libre, y el vehículo de trabajo cuando esté prestando servicio para el transporte de viajeros. En este último caso quedan incluidos taxis, vehículos con licencia VTC y coches compartidos de empresa; la restricción no aplica, en cambio, cuando el vehículo profesional es de uso exclusivo de una sola persona.
Una distinción relevante: la nueva norma no modifica la Ley de Tráfico, por lo que la prohibición en vehículos no conlleva detracción de puntos del carnet. Las multas por estas infracciones se encuadran en el régimen sancionador de la propia ley antitabaco.
Hasta ahora, la legislación española impedía vender tabaco a menores, pero no castigaba que los adolescentes fumaran. La nueva ley cierra ese vacío: prohíbe expresamente que los menores de edad fumen, vapeen o utilicen bolsas de nicotina. La sanción —calificada como infracción leve— es de 200 euros y recae sobre los progenitores o tutores legales. El texto prevé que esa multa pueda sustituirse por trabajos en beneficio de la comunidad, con un enfoque declaradamente educativo.
El trasfondo es el crecimiento del vapeo entre adolescentes. La encuesta ESTUDES —citada tanto por el Ministerio de Sanidad como por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFyc)— registró que casi la mitad de los adolescentes ha probado alguna vez los cigarrillos electrónicos, y que su consumo mensual pasó del 14,9% en 2019 al 27,1% en 2025. La semFyc advirtió además que el 90,5% de los fumadores menores de edad usa tanto vapers como cigarrillos convencionales, lo que indica que el vapeo no reemplaza al tabaco sino que se suma a él.
La norma equipara los cigarrillos electrónicos, el tabaco calentado y las bolsas de nicotina al tabaco convencional en la mayor parte de las restricciones. Los productos alcanzados incluyen también shishas, cigarros a base de hierbas para fumar y cualquier artículo que imite la acción de fumar o guarde relación con su consumo.
El régimen de sanciones se actualiza en todos sus tramos. Las infracciones leves —entre las que se encuadra fumar en espacios prohibidos y el consumo de menores— pasan de un máximo de 30 euros a un rango de entre 200 y 600 euros. Tres infracciones leves acumuladas se convierten en infracción grave, sancionada con entre 601 y 10.000 euros. Vender tabaco a menores o permitirles el acceso a máquinas expendedoras también figura entre las faltas graves. Las infracciones muy graves, como las relacionadas con publicidad, promoción y patrocinio, mantienen el techo de 600.000 euros vigente desde 2005.
La ley también prohíbe que medios de comunicación y contenidos audiovisuales —incluidos los digitales— emitan imágenes o programas donde los participantes aparezcan fumando o mostrando productos de tabaco, ni mencionen marcas o logotipos de forma directa o indirecta.
"La realidad del tabaquismo ha cambiado y esta reforma persigue un objetivo muy claro: avanzar hacia una generación libre de tabaco", afirmó la ministra García al presentar el proyecto. El texto aún debe recorrer el trámite parlamentario, y la posición de los sectores afectados —hostelería e industria tabacalera, entre otros— no quedó recogida en las fuentes disponibles al cierre.



