Dos estudiantes de Ingeniería en Alimentos de la Universidad del Centro Educativo Latinoamericano (UCEL) de Rosario presentaron una bebida vegetal fermentada elaborada a partir de soja. El producto, análogo al yogur pero sin ingredientes de origen lácteo, fue ofrecido para degustar en el Seminario Acsoja, el encuentro anual de la cadena sojera que se realizó el martes en el edificio de la Bolsa de Comercio de Rosario.
Las responsables del desarrollo son Anela Arballo y Sol Santiago, estudiantes del último año de la carrera. La propuesta había tenido su primera exposición pública en noviembre de 2025, durante la convocatoria de alimentos innovadores del CIAIR. El Seminario Acsoja fue su segunda instancia de presentación.
Cómo se elabora
El proceso parte de granos de soja que se hidratan y luego se someten a ebullición. Con esa base se obtiene una bebida de soja a la que se le incorpora azúcar y cultivos lácticos para iniciar la fermentación. Según explicó Arballo, ese proceso dura alrededor de 12 horas: el azúcar se transforma en compuestos más simples y genera la acidez característica mediante la producción de ácido láctico.
Por contener bacterias activas, el producto requiere refrigeración permanente. Puede consumirse solo o acompañado con ingredientes como granola, coco o frutas, de manera similar al yogur tradicional.
Por qué no se llama yogur
"No se puede denominar yogur porque, según el Código Alimentario, ese nombre corresponde únicamente a productos provenientes de la leche. Por eso hablamos de una bebida vegetal fermentada", explicó Arballo. La distinción no es solo semántica: define también las condiciones regulatorias bajo las que el producto podría eventualmente comercializarse.
Origen académico y próximos pasos
El proyecto nació como trabajo académico orientado al desarrollo de un alimento innovador. Un primer concepto debió descartarse por dificultades técnicas, y fue la docente Cecilia Accoroni, vinculada al INTA, quien sugirió explorar una alternativa basada en soja.
Por el momento, la bebida se encuentra en etapa experimental y no está disponible para su comercialización. Las estudiantes señalaron que antes de avanzar en esa dirección deberán ajustar aspectos de la formulación, entre ellos el nivel de azúcar. La posibilidad de patentar el desarrollo también aparece como una opción a evaluar si el proyecto continúa progresando.



