Las organizaciones europeas del transporte aéreo ACI EUROPE, Airlines for Europe (A4E) y la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) le enviaron el 1 de julio una carta abierta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para reclamar medidas urgentes ante las demoras que está generando el Sistema de Entradas y Salidas de Schengen (EES) en los aeropuertos del continente.

El EES entró en funcionamiento en todo el espacio Schengen en abril de 2026. El sistema reemplazó el sellado de pasaportes por un registro digital que incluye datos biométricos —huellas dactilares e imágenes faciales— para la mayoría de los viajeros provenientes de fuera de la Unión Europea. Su objetivo declarado es reforzar la seguridad fronteriza e identificar a quienes permanecen más tiempo del permitido por sus visados.

Colas de cinco horas y aviones con asientos vacíos

Según la carta, los tiempos de espera en los controles fronterizos están alcanzando hasta cinco horas en los períodos de mayor tráfico. Esto provoca pérdida de conexiones, demoras en los despegues y presión sobre el personal de los aeropuertos. Las organizaciones firmantes advierten que algunos aeropuertos más pequeños que atienden destinos turísticos están desbordados, con pasajeros haciendo fila fuera de las terminales porque los dispositivos no procesan las llegadas con la velocidad necesaria.

"Las aerolíneas se encuentran con aviones medio vacíos a la hora de cierre de puertas, mientras los pasajeros siguen atrapados en las colas de control fronterizo", señala el documento.

Las organizaciones reconocen que ya se autorizó a los Estados miembros a suspender temporalmente la toma de datos biométricos hasta principios de septiembre, pero sostienen que esa medida no logró eliminar las demoras ni las disrupciones operativas. Con 40 millones de pasajeros adicionales proyectados para julio y agosto respecto a los dos meses previos, advierten que la situación podría agravarse.

Lo que le piden a Bruselas

La carta le solicita a la Comisión dos acciones concretas: primero, otorgar de inmediato a los Estados miembros la flexibilidad para suspender por completo el EES de forma preventiva cuando el volumen de pasajeros supere la capacidad operativa de los controles fronterizos, al menos durante julio y agosto. Segundo, establecer antes de septiembre un mecanismo permanente que permita a las autoridades suspender los procedimientos del EES en circunstancias excepcionales claramente definidas.

Las organizaciones también advierten sobre el impacto reputacional: algunos visitantes internacionales estarían "reconsiderando sus viajes" a Europa ante la perspectiva de largas esperas en frontera, lo que afectaría al turismo y a la conectividad del continente.

El sector turístico global suma su voz

El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) se sumó al llamado y reclamó una "actuación coordinada" para implementar el EES sin afectar los desplazamientos. Un análisis del organismo indica que esperas sistemáticas de tres horas o más en frontera podrían reducir significativamente la demanda: alrededor de un tercio de los viajeros encuestados afirmó que sería menos probable que visitara el espacio Schengen bajo esas condiciones. Aplicado a las proyecciones para 2026, eso pondría en riesgo hasta 41 millones de llegadas y unos 45.400 millones de dólares en gasto turístico.

"El EES representa un paso importante hacia unas fronteras más inteligentes y seguras para Europa. Pero su implementación debe ser práctica, coordinada y centrada en el viajero. Si los largos retrasos se convierten en práctica habitual, los viajeros se irán a otros destinos", sostuvo Gloria Guevara, presidenta y CEO del WTTC.

La Comisión Europea no había emitido una respuesta pública a la carta al momento de la publicación de esta nota. La industria aguarda una definición antes de que la temporada alta de verano llegue a su punto máximo.